«(Anfetamina.) La naturaleza no es esta artificiosa, híbrida y estúpida alegoría que los médicos le prospectan a uno como premio, corona o aureola de un comedido y respetuoso sistema de vida o administración de tedios. Naturaleza era lo que le alcanzaba a uno como un golpe de Estado implacable y fulminante cuando, tras haber violentado cuerpo y alma con los medios más artificiales y perversos de la cultura y la farmacopea y haber quemado setenta y dos horas desveladas hasta la exoftalmia bajo la ardiente flor de la bombilla y en el grafómano incendio de la pasión de la teoría -envidia de los dioses-, lo embestía a uno por la espalda y lo tumbaba dormido in situ sin contemplaciones, hundiéndolo en el más regalado, más benéfico y más largo de los sueños.»

Rafael Sánchez Ferlosio: Vendrán más años malos…

«(Anfetamina.) La naturaleza no es esta artificiosa, híbrida y estúpida alegoría que los médicos le prospectan a uno como premio, corona o aureola de un comedido y respetuoso sistema de vida o administración de tedios. Naturaleza era lo que le alcanzaba a uno como un golpe de Estado implacable y fulminante cuando, tras haber violentado cuerpo y alma con los medios más artificiales y perversos de la cultura y la farmacopea y haber quemado setenta y dos horas desveladas hasta la exoftalmia bajo la ardiente flor de la bombilla y en el grafómano incendio de la pasión de la teoría -envidia de los dioses-, lo embestía a uno por la espalda y lo tumbaba dormido in situ sin contemplaciones, hundiéndolo en el más regalado, más benéfico y más largo de los sueños.»

Rafael Sánchez Ferlosio: Vendrán más años malos…